Alguien voló sobre el nido del cuco

Os presento una serie de 5 ilustraciones conceptuales basadas en la obra “Alguien voló sobre el nido del cuco” del escritor Ken Kesey. Una obra que me impactó en su día y que no he parado de tener presente a lo largo de éste tiempo, y a través de la cual me aventuro a través del mundo de la ilustración. 

Systen

El Tinglado. En la obra se hace mención “Al tinglado”. Esa organización mezcla de organismo vivo y máquina monstruosa y terrible, depredadora que no para de producir la niebla que tanto teme Brondem. Se diría que es una metáfora de la sociedad en la que somos pequeños engranajes que deben irse amoldando a otros más grandes y poderosos en un sistema económico depredador y expansivo que reprime la expresión individual con el fin de encajar perfectamente en las dinámicas de funcionamiento. Esos engranajes que no lo logran y que no pueden funcionar correctamente en la gran máquina (el tinglado) son los que pueblan el hospital en diversos grados de avería.

 

Fear

El miedo. Expresión destructiva que flota en la obra de manera constante. Se diría que en el interior de ese edificio no se respira oxígeno, sino miedo. Especial crudeza inspiran los enfermos de la parte superior, con sus sonidos ululantes rodeados de ese mundo oscuro que es el olvido y la mente destruida, perdidos en el vacío.

 

El pulso. En la obra se describe con crudeza el pulso mantenido entre la S. Ratched y McMurphy. Dos símbolos de dos fuerzas que se golpean mutuamente a lo largo de la obra, en un intento de dominarse mutuamente, encarnando las fuerzas que bullen en nuestro interior entre la adaptación a la sociedad  y la expresión del yo más libre.

El pulso. En la obra se describe con crudeza el pulso mantenido entre la S. Ratched y McMurphy. Dos símbolos de dos fuerzas que se golpean mutuamente a lo largo de la obra, en un intento de dominarse mutuamente, encarnando las fuerzas que bullen en nuestro interior entre la adaptación a la sociedad y la expresión del yo más libre.

Randle Patrick Mcmurphy. Sin duda uno de los dos titanes de la obra, junto la enfermera Ratched, su opuesto total. Representa un ingreso fuera de lo común. Su vivacidad, personalidad y ansias de vivir, su oposición al orden despersonalizador y la represión del sistema, y su lucha constante por ser como quiere ser chocará radicalmente con la efermera Ratched, que tratará de amoldar "éste extraño mecanismo" por la fuerza al sistema puesto que no muestra debilidad haciendo un uso total de la libertad positiva, expresión que intentará extender al resto de los pacientes comenzando una guerra sin cuartel.

Randle Patrick Mcmurphy. Sin duda uno de los dos titanes de la obra, junto la enfermera Ratched, su opuesto total. Representa un ingreso fuera de lo común. Su vivacidad, personalidad y ansias de vivir, su oposición al orden despersonalizador y la represión del sistema, y su lucha constante por ser como quiere ser chocará radicalmente con la efermera Ratched, que tratará de amoldar “éste extraño mecanismo” por la fuerza al sistema puesto que no muestra debilidad haciendo un uso total de la libertad positiva, expresión que intentará extender al resto de los pacientes comenzando una guerra sin cuartel.

the fog

La niebla. Un elemento constante y muy simbólico a lo largo del libro es la niebla. Ese espacio de total evasión de la realidad donde todo adquiere una dimensión complétamente surreal y donde los personajes se sumergen y se diluyen, así como su propia personalidad. Todo el edificio es en sí una cascara contenedora de niebla, donde los enfermos se sienten seguros, se sienten en su lugar, cosa que McMurphy reprocha duramente.